Si no consumes electricidad, te pagan

Casa en Idaho

En el noroeste de EEUU, la compañía Idaho Power lleva a cabo desde hace unos años una llamativa estrategia con sus clientes: les paga por no consumir electricidad. Sí, esta empresa que cuenta con 17 presas hidroeléctricas, dos centrales de gas natural y tres de carbón (que suman una capacidad de generación de 3.500 megavatios (MW)) no sólo ofrece unos de los precios más baratos en electricidad de EEUU, sino que además incentiva a sus clientes para que dejen de gastar en determinadas horas.

En realidad, el que una compañía tenga interés en pagar por vender menos no resulta tan extraño. Cualquier empresa estará dispuesta a dar dinero al cliente por no consumir siempre que eso le reporte más beneficio (es lo que hacen algunas compañías aéreas cuando hayoverbooking: pagan al cliente para que no ocupe su asiento en el avión y vuele otro día, y así se evitan indemnizaciones). Lo atrayente de Idaho Power es que se trata de una de las primeras experiencias reales vinculadas a la eficiencia y el ahorro de energía.

Para entender el interés de Idaho Power para seguir esta estrategia comercial hay que situarse en los meses de junio, julio y agosto, cuando más aprieta el calor, y más en concreto, en las horas de la tarde. Es entonces cuando en esta parte de EEUU la gente comienza a encender aparatos en sus casas, cuando los agricultores se ponen a bombear agua para regar los campos de cereal, de alfalfa y de sus famosas patatas, y cuando se dispara el consumo de electricidad. El máximo pico de demanda en invierno que haya tenido que cubrir hasta ahora Idaho Power tuvo lugar el 24 de enero de 2008 y alcanzó los 2.464 MW. Pero el pico máximo en verano ha llegado a subir hasta los 3.214 MW, el 30 de junio de 2008. Demasiada electricidad a la vez para las presas hidroeléctricas y centrales de Idaho Power, lo que provoca que llevar los kilovatios hasta las casas de los clientes resulte de pronto mucho más caro, ya sea porque se tenga que recurrir a tecnologías de generación más costosas (y contaminantes) o porque se deba comprar a otras empresas eléctricas. De nuevo, vuelve a resultar ventajoso el pagar por vender menos: La compañía se ahorra dinero y el consumidor recibe una parte por ayudar a reducir esos picos de demanda más caros.

Idaho Power ofrece a su medio millón de clientes muy diversos incentivos para reducir su consumo eléctrico, como 0,15 dólares por cada pie cuadrado de aislamiento puesto en los desvanes de las casas,30 dólares por cambiar la nevera antigua por una nueva, hasta 100.000 dólares al año para proyectos de eficiencia en comercios e industrias, ó0,25 dólares por cada kWh ahorrado al año con mejoras en eficiencia en los sistemas de riego (con un límite del 75% del coste en instalaciones ya existentes y de un 10% en instalaciones nuevas). Pero lo más llamativo son sus programas para directamente apagar en verano los aparatos de aire acondicionado en las casas y los aspersores de riego en los campos agrícolas.

En el primer caso, la compañía eléctrica ofrece 7 dólares al mes durante junio, julio y agosto a los clientes que acepten que su aire acondicionado sea desconectado en intervalos de unos 15 minutos en horario de tarde, de 16 a 19 horas.

En el segundo, Idaho Power da la posibilidad a los agricultores de acogerse a distintas modalidades para que su riego sea desconectadodel 15 de junio al 15 de agosto, entre las 16 y 20 horas, a cambio de incentivos que en 2009 llegaron a suponer de media 27% de la factura anual de electricidad de los participantes.

El cómo cambiar la forma en la que los ciudadanos usan la electricidad constituye todo un reto para mejorar en eficiencia, dado que su consumo no suele alterarse apenas, porcentualmente, cuando se modifica su coste (en jerga económica se dice que el consumo en electricidad es poco elástico al precio). El arsenal de medidas puesto en marcha por esta empresa de Idaho resulta muy interesante, en especial el pago por evitar el uso de la electricidad, una modalidad que está siendo estudiada con vistas al futuro funcionamiento de redes inteligentes que puedan desconectar ellas mismas electrodomésticos de los hogares cuando suba demasiado la demanda eléctrica. De hecho, esto ya lo está haciendo en EEUU la empresa Enernoc con clientes industriales y se llama control directo de la carga. ¿Estarías dispuesto a que el gestor de la red apagase tu lavadora en mitad del lavado a cambio de una compensación económica?

Con todo, son varias las dudas que suscita este sistema de incentivos puesto en marcha por Idaho Power (que durante años estuvo incentivando a los agricultores para que hicieran justo lo contrario: instalar bombas eléctricas y consumir más electricidad en sus cultivos). Aunque esta estrategia se muestre efectiva para desplazar los consumos y reducir los picos de demanda, puede suceder que el gasto global en electricidadacabe a veces incluso creciendo. Bastaría que regantes que han visto como se reduce su factura tuviesen la tentación de aprovechar el dinero ganado para gastarlo en más energía.

Además, está la cuestión de dónde sale el dinero para pagar a los clientes que dejen de consumir electricidad. Lo ideal sería que fuese la propia compañía eléctrica la que sufragase este sistema de incentivos con cargo a sus ahorros. Sin embargo, en Idaho los consumidores pagan un recargo en concepto de eficiencia energética. Esto, hace bastante menos atractivo el sistema para los clientes y hace perder buena parte de su sentido a esta estrategia económica: si la empresa recupera siempre los gastos de la puesta en marcha de estas medidas no le va a importar tanto que no sirvan para conseguir ahorrar dinero en la reducción de los picos de demanda como si saliese de su propia caja.

En el caso concreto de Idaho Power, esta compañía tiene un claro interés económico en reducir los picos de demanda. Pero, ¿qué pasa con otras empresas eléctricas? ¿Por qué fomentar el consumo entre los clientes si eso supone menos ingresos? Por lo general, una compañía que venda menos energía, cobrará menos, y a la vez tendrá que afrontar unos gastos fijos, por lo que puede entrar en pérdidas. Una solución es lo que se denomina “decoupling”: esto es que una compañía eléctrica recibe el mismo dinero independientemente de lo que venda, por lo que tendrá mucho interés en que sus clientes consuman lo menos posible. Un“decoupling” a las distribuidoras es una de las opciones analizadas por laComisión Nacional de la Energía (CNE) para España.

Fuente: Ecolab

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